Ser empresario en Colombia ya es bastante retador. Pero hay un riesgo que muchos subestiman y que puede convertirse en el principio del fin: la mala gestión de los Residuos Peligrosos (RESPEL).
Muchos microempresarios creen que las multas ambientales, los cierres o los accidentes laborales son situaciones lejanas. Sin embargo, la realidad es otra: los RESPEL son un riesgo empresarial alto y manejarlo mal puede salir mucho más caro de lo que imaginan.
Aquí va lo esencial, sin rodeos.
Las autoridades ambientales no están jugando. Algunos datos lo confirman:
Ahora bien, las preguntas claves:
Cuando los RESPEL se manejan mal, las autoridades pueden imponer medidas inmediatas: suspensión parcial, cierre temporal o incluso cierre definitivo. Y con el cierre llegan la pérdida de clientes, ingresos y reputación.
Hoy los clientes, aliados y entidades públicas exigen que las empresas cumplan la normatividad ambiental. Si su negocio tiene sanciones o no demuestra una gestión adecuada de los RESPEL, queda automáticamente fuera de licitaciones, alianzas y cadenas de suministro responsables.
El daño no siempre es visible, pero es profundo. La exposición a químicos, solventes o metales pesados y otros RESPEL puede generar problemas respiratorios, irritaciones, alergias y enfermedades laborales que se acumulan con el tiempo.
Puede ser que la mala gestión de los RESPEL no se note hoy, pero se quedará para siempre en la salud de sus trabajadores y en el entorno, como lo demostró el caso emblemático de Ana Cecilia Niño. La periodista que murió en 2017 de cáncer y luchó por prohibir el asbesto en Colombia.
Deterioro de la reputación
No gestionar los RESPEL correctamente no es un simple descuido, es una infracción ambiental. Una empresa que no aparece en el Registro de Generadores de RESPEL está automáticamente en incumplimiento y eso afecta la confianza de clientes, proveedores y aliados.
Una deficiente gestión de los RESPEL no solo implica riesgos visibles como sanciones, multas o cierres; también genera costos ocultos que se acumulan silenciosamente y afectan la estabilidad financiera de su empresa; impactan día a día su bolsillo.
Estos costos no se ven en una factura inmediata, pero se sienten todos los días en la operación.
Entonces, la pregunta es simple: ¿Vale la pena arriesgar su negocio por no gestionar adecuadamente los RESPEL? La respuesta es clara: no.
La buena noticia es que cumplir con la normatividad y proteger su empresa es totalmente posible cuando toma decisiones informadas y responsables.
¿ Qué puede hacer desde hoy?
Buscar capacitación especializada
Formar a su equipo para identificar qué son los RESPEL, por qué gestionarlos bien y evitar sanciones.
Cumplir con la normatividad ambiental
A través de la capacitación conocerá la Ley 1333 de 2009, el Decreto 1076 de 2015 y todas las obligaciones sobre los RESPEL y, sobre todo, cómo aplicar esta normatividad al interior de su empresa.
Revisar sus procesos internos
Al comprender la normativa podrá identificar los puntos críticos, ajustar lo necesario y documentar todo el proceso como exige la autoridad.
Reportar sus RESPEL ante la autoridad ambiental
A través de la capacitación podrá preparar su documentación y aparecer en el Registro de Generadores de RESPEL, evitando multas, cierres y demostrando que su empresa cumple con la normatividad y tiene compromiso ambiental.
Actuar hoy es una decisión inteligente y responsable.
¡Y no tiene que hacerlo solo: lo acompañamos en cada paso!
Fuentes: